Río Negro derrotó, en un más que polémico partido, al Polancos de Nueva Palmira por 1 a 0 y clasificó a los octavos de final de la Copa Nacional de Clubes.
Es muy difícil contarles con palabras lo que se vivió en el Parque 19 de Abril en la “mañanita dominguera” de Copa, es complicado analizar el partido del punto de vista futbolístico, cuando lo que se roba la atención fue la tristísima actuación del árbitro de Canelones Interior, Javier Díaz, que no estuvo a la altura de las circunstancias para un encuentro de estas características.
Río Negro había conseguido dos goles de visita, logrando un empate a 2, que le posibilitaba barajar varios resultados posibles, empate a menos de dos goles y victoria; Polancos tenía que salir a ganar si quería seguir con vida en el torneo. El primer tiempo no dejó mucha cosa, fue entretenido, con destellos de buen fútbol del cebrita por momentos, y alguna cosa de los Palmirenses, pero no mucho.
La más clara del primer tiempo para el cebrita llegó después de un centro en el que se quedó la defensa y Mario Batistin en el segundo palo reventó el caño derecho del arquero Belmonte que ya estaba vencido. La mas interesante de los visitantes llegó en la última jugada del primer tiempo, después de un centro de Roquero, apareció solo el volante Rosa para cabecear afuera un bola que le quedó a boca de jarro frente a un Biglianti que se quedó en la salida. Así se fue el primer tiempo, con Río Negro controlando el partido, sin tener demasiado la pelota, pero sin pasar zozobras.
El árbitro en el primer tiempo tuvo un solo error, después de una jugada en el área de Río Negro, donde cayó un hombre de Polancos en lo que pareció una falta clara, que marcó el único desacierto que se le pudiera achacar en la primera parte. Aunque la hinchada de Río Negro le reclamó una mano en el área de Polancos, cuando un jugador palmirense cayera al piso con las manos separadas del cuerpo, interponiéndose en un disparo de Bassini. El 19 de Abril se le vino encima al juez, pero la pelota pareció rebotarle en el cuerpo, el árbitro estaba cerca y no cobró nada, creo que en una decisión acertada.
Pero el segundo tiempo sería otra historia, comenzó un arbitraje para el olvido. El partido estaba tranquilo, se jugaba fuerte, en el medio, sin atacar demasiado, con un Río Negro que quería llegar tocando, pero sin demasiados riesgos para el arco de Belmonte, y con un Polancos que reventaba pelotas hacia arriba buscando a los puntas que no inquietaban con claridad sobre el arco de Biglianti, que se aburrió de descolgar centros.
La cosa empezó después de que expulsó a Martín Díaz por doble amonestación a los 26 de la segunda parte, después de llegar tarde a una pelota que fue a cortar Belmonte, el hombre cebrita se lleva puesto al arquero, segunda amarilla y roja, en una jugada discutible.
Pero lo grave vino después, cuando al intentar cerrar, el lateral Villalba pifea una pelota que se levanta 10 o 12 metros para caer en las manos del arquero Belmonte que plácidamente la agarró y se aprontó para salir jugando, créanme que cualquier arquero hubiera hecho lo mismo, pero el árbitro, en un error gigante, casi que infantil, cobró falta técnica, pase atrás, como se le dice comúnmente. Así que Río Negro tenía una situación casi inmejorable de gol dentro del área grande de Polancos, casi en el punto penal. Era un penal con barrera. Álvaro Franco aprovechó el regalito que le dejaron, remató después del toque cortito y la puso contra el palo, inatajable, gol cebrita, que conseguía la tranquilidad. Los que no estaban tranquilos eran los palmirenses, que se lo querían comer en dos panes al arbitro canario.
El partido ya estaba desdibujado por la actuación del juez central, pero la mañana nos depararía mas sorpresas. A los pocos minutos del gol, el infortunado árbitro del partido expulsó con roja directa a Gonzalo Rodriguez, que había entrado por Scott, de buen partido, a reforzar la mitad de la cancha. El juvenil de Río Negro se llevó, sin comerla ni beberla, una tarjeta roja, por un foul que no era ni para amarilla, en un claro intento desesperado del referee de tapar los errores. A los 5 minutos, cuando pisábamos los 35, Mariano Quevedo ve la roja directa después de otro foul que no ameritaba. Río Negro con 8, un árbitro asustado que se le había ido el partido de las manos, y un Polancos que con superioridad numérica se iba arriba a buscar el empate, pero que tenía que hacer dos goles para lograr la hazaña.
A los 45 minutos, el árbitro, levantó los dos brazos al cielo, adicionando 10 minutos, si, leyó bien, 10 minutos, cuando no daba ni para 5 de adición, como para dejar a todo el mundo caliente, a los cebritas y a los palmirenses. En ese período se le vino arriba el Polancos al cebrita, tuvo una clara bajo el arco de Biglianti, pero Diego Fernandez llegó a cortarla justo cuando la pelota estaba en el área chica con Roquero llegando a definir. Finalmente Río Negro aguantó bien la estacada, se paró firme, metió, guapeó y terminó clasificando.
El árbitro Javier Díaz hizo todo lo que no hay que hacer después de un error, se dio cuenta que se equivocó, y a partir de ahí perdió el rumbo, se le fue el partido de las manos, y terminó saliendo escoltado con la guardia policial después de un revuelo al final del partido, algo que se veía venir en el 19 de Abril, porque el encargado de impartir justicia, no fue justo, fue malo, muy malo, malísimo. No colaboró en lo más mínimo con el espectáculo. No se puede hablar de intencionalidad, pero debemos hablar de ineptitud, fue malisimo para los dos lados, en un arbitraje que ninguno de los dos equipos merecía. Polancos fue un duro rival para Río Negro y es entendible la desazón de los palmirenses, que sintieron que le metieron la mano en el bolsillo.
Todo esto no va en desmedro del gran trabajo que hizo Río Negro, del buen planteo táctico que propuso hoy el cebrita, que está en octavos de final por mérito propio, porque tiene un gran equipo, duro, guapo, metedor, disciplinado, solidario y con buenos jugadores. Un plantel interesante, que de a poco se va afirmando y va pisando fuerte en la Copa. Río Negro está entre los 16 mejores del interior, ahora deberá enfrentar a Universal, con varias bajas, lo que serán los daños colaterales mas importantes que dejará para el cebrita este patético arbitraje.
Por Daniel Calero